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Rincón literario

MIYU 7

 

- Empezare por el principio. Una geisha es algo muy especial, no todas las conejas pueden llegar a serlo; se necesita belleza, elegancia, un gran espíritu de sacrificio y sobre todo una gran habilidad para escuchar. Todo lo demás lo puedes aprender, pero si falta sobre todo la discreción y la paciencia nunca serás una buena geisha, acabaras siendo una vulgar prostituta.

-¿Prostituta?  Eso suena a algo malo.

-Una prostituta es una coneja que vende su cuerpo por dinero.

-Pero si vende su cuerpo ¿para qué quiere el dinero si ella ya no existe?

-Que inocente eres. Miyu. habrá que trabajar mucho contigo ¿Por supuesto eres virgen?

-¡Virgen, virgen! ¿Eso qué es?

-Perdona Miyu, se me olvidaba que has sido mascota en tu corta vida. Pero en tu memoria genética tiene que haber escrito recuerdos. ¿Sabes al menos que las conejas nos reproducimos, tenemos gazapo,s y eso sin la colaboración de un señor conejo no puede ser…Porque no me voy a poner a explicar técnicas más modernas para tener gazapos.

-Sí, sí, en mi memoria genética tengo grabado que algún día tendré gazapos, los amamantare y haré una casa madriguera para ellos.

-Olvídate de los gazapos, una geisha jamás debe tenerlos.

-¿Por qué? Debe ser precioso tener gazapos pequeñitos y cuidarlos.

-Una geisha esta llamada a grandes cosas para la humanidad, no puede interrumpir su carrera en los años fértiles pues anularía todo el trabajo, el esfuerzo y los yenes que en ti voy a emplear.

-¿Para qué quiere el dinero una geisha?

-Para llegar a ser geisha, necesitas aprender baile, tocar diferentes instrumentos musicales, tienes que tener una amplia cultura, saber las técnicas del abanico, saber cantar la ceremonia del te. Aprender a maquillarte, los peinados que llevarás serán de gran complicación; tu cuerpo y cara hay que cuidarlos como si fueran un templo. Todo esto y más cosas costaran muchos yenes.

-¿Y para que necesita una coneja geisha todo esa sabiduría?

-Por que la geisha debe complacer en todo a los sres. Conejos.

-¡Los señores conejos son muy exigentes!

-Más que exigentes son narcisistas.

-Narci ¿Qué?

-Bueno Miyu no quieras saber todo tan deprisa, el aprendizaje que tienes que seguir es largo. No quieras correr tanto, cada cosa a su tiempo.

-Madame, pero al menos podré preguntar ¿Cuándo empezamos?

-No ves como vas muy deprisa, tienes que saber las condiciones del contrato que tenemos que firmar.

-¿Contrato?

-Date cuenta, no sabes nada de nada, perdona se me olvidaba otra vez que has sido mascota.

 

 

Durante los días siguientes Madame, me iba poniendo al corriente de todos los trámites y las largas horas de clase que tendría que seguir.

-Sí…Sí –cortó Martina- Pero lo del contrato no nos lo has aclarado.

-Es cierto. El contrato era un documento en el que yo me comprometía con Madame que parte de mis ganancias irían a su poder, pues yo tenía que amortizar todos los yenes que habría gastado en mi educación: kimonos, joyas, peinados, maquillajes. Y cuando terminara de pagar todo esto, contribuiría al gasto de la casa mientras Madame viviera. Empecé enseguida mi aprendizaje, eran horas y horas de clases de baile, música, canto, abanico, maquillaje. Igualmente clases de cultura en la que me impartían, historia, política geografía, arte japonés, arte floral y sobre todo, como me dijo Madame el primer día, discreción.

-¿Discreción, para qué?-preguntó Adela –Ni que se fueran a confesar.

-Parecido-volvió a tomar la palabra Miyu-. Un señor conejo busca en una geisha paz, que le escuchen, pues desnudan su alma por completo, seguros de que todo lo que hablen quedara entre ellos. Todo lo que haga una geisha, tiene que ser bello sus movimientos, el timbre de su voz, la ceremonia del the.

-Pero también habrá sexo-preguntó Beatriz-

-Eso es largo de contar. A una geisha la llaman para fiestas y reuniones. Una geisha importante suele tener un protector, el cual pagara una cantidad si la geisha es virgen. La que no puede lograr un protector tiene que tener sexo con diferentes sres. Conejos. La suerte de una geisha, es que su protector sea un caballero… Bueno, que me enrollo. Íbamos poreso de yo salía de una clase y me metía en otra…

Fue un tiempo agotador pero bonito a la vez. Yo tenía grandes ansias de aprender y aprovechaba cada segundo de mis clases .La verdad es que los profesores estaban muy contentos conmigo, y sin duda lo que más me ayudó fue mi gran curiosidad.

Cuando acabe todos mis estudios, Madame me llamó su despacho, me hizo sentar y me habló con la voz suave que la caracterizaba.

-Estoy muy contenta contigo, no me equivoque apostando por ti, pero ahora me toca pedirte lo más difícil ¿estas preparada?

-Ud. dirá Madame.

-Una geisha tiene que renunciar a ser madre, pues eso rompería su carrera y se tirarían todos los yenes invertidos en ella.

-Ósea ¿nunca podré tener gazapos?

-Eso es.

-Y que haremos al respecto.

-Tendrás que someterte a una intervención quirúrgica.

-¿Me dolerá mucho?

-No, te cuidaremos. El Dr. Conejo es de toda nuestra confianza, aunque de todas formas tu tienes la ultima palabra.

-Si he llegado hasta aquí no voy a tirar todo por la borda.

-De acuerdo. Entonces sólo queda que hagas el juramento conejil. Levanta tu patita derecha y repite conmigo. Juro por mis orejitas, hociquito y sobre todo por mi pompón que tengo por rabito, cumplir todo lo pactado con Madame. Si así lo hiciese que el Dios Conejo me lo premie y si no lo cumpliera que me castigue.

Fui repitiendo palabra por palabra todo el juramento, cuando acabé, Madame se levantó y atrayéndome hacia ella me abrazó cálidamente, dándome cariñosos lametones. Mi alma se inundó de felicidad, percibí que no me había equivocado en mi decisión.

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