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Rincón literario

UNA CONEJA LLAMADA MIYU Cuarta y quinta parte

-Yo como todas ustedes saben nací en Japón, para ser más exacta en Kyoto. Siendo un bebe coneja me vendieron como mascota.

-¿Una coneja mascota?- preguntó Beatriz- Las mascotas no son gatos o perros –No, de donde yo vengo, tener un conejo de mascota es muy normal.

-Dejadla que continúe; si interrumpimos a cada paso no nos vamos a enterar de nada-apostilló -  Lucrecia.

-Estábamos que me compraron para ser una mascota….En la casa tenía una jaula con mi bebedero, paja, comida preparada, me hacían muchos mimos, era el centro de toda la familia, me gustaba mucho que me acariciaran... A veces me regañaban por que yo roía las puertas, los muebles, me comían las zapatillas de mis amos, escarbaba…En fin,  hacía trastadas; pero es que yo era una conejita y cumplía con mi obligación. Por eso siempre me perdonaban y a mi me gustaba mucho que me quisieran; yo no había conocido otra vida y la que llevaba me parecía perfecta. Hasta los abuelos de la casa me daban todos los días una almendra que por cierto estaba riquísima.

Pero yo siempre he sido una coneja muy intrépida y deseosa de conocer mundo; así que en un descuido de mis amos escapé escaleras abajo, llegando a una calle repleta de humanos, con unos cacharros como cajas grandes que se deslizaban a gran velocidad, con humanos dentro, aquello era cosa de locos. Por los bordes los humanos iban andando deprisa y yo iba esquivando sus pies aunque alguno llegó a pisarme, produciéndome gran dolor en mi patita.

Y corrí, corrí hasta encontrarme en una especie de campo, bueno, lo que ellos llaman parque, y me escondí de cabeza entre la maleza. Pasé todo la noche allí metida; tenía hambre y sed y me acordaba de mi casita y lloré mucho; mi ansia de conocer más mundo me había llevado a esto Pero el cansancio hizo mella en mi y quedé profundamente dormida.

Cuando los primeros rayos de sol me despertaron, sentí que varios ojos me observaban. Froté con mis patitas mis ojitos, pero seguí viendo lo mismo, tres conejos grises enormes me miraban fijamente; mi cuerpo sintió un sentimiento que yo desconocía pero luego sabría que se llamaba miedo .Los enormes conejos hablaban entre ellos como si yo no existiera.

-Es preciosa –comentó el más alto.

Otro de ellos, que tenia grandes orejotas, le contest:ó

-¡Un poco joven para nuestros planes!

-Cuándo la juventud de una coneja tan bella ha sido un problema para nuestro negocio.

-Cierto- comentó el tercero.

Yo tenía ganas de correr, pero el sentimiento nuevo que había descubierto (miedo) me tenía paralizada. Entonces los tres gigantes empezaron a mirar mis orejas, mis patitas, mis bigotes, mi morrito, como si yo fuera una conejita de peluche, como una que tenía mi antigua amita.

-Está muy sana y bien alimentada, no perdamos más tiempo. Metámosla en el saco y llevémonosla.

Yo oía todo como si se tratara de un mal sueño. Pero cuando me encontré dentro de un saco oscuro y áspero empecé a comprender que no era un sueño, sino una realidad que yo me había buscado.

No se el tiempo que transcurrió metida en aquel horrible saco, pues la falta de aire , los nervios y el miedo hicieron que perdiera la consciencia.

-¡Qué horror!-exclamó Beatriz.

-Por favor dejadla que prosiga- susurró Adela, pues con la emoción no le salía la voz.

….

 

Dopaso

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1 comentario

Laura -

¿La siguiente parte para cuando? Que yo estoy intrigada...